CANNABIS: “SU PRESENTACIÓN”
Pocos asuntos relacionados con las drogas resultan tan controvertidos y plagados de prejuicios ideológicos y supuestas evidencias como el de los derivados del cannabis.
Algunas personas en nuestro país, generalmente jóvenes, poco mas de siete cada cien, tienen por costumbre acompañar sus momentos de diversión compartiendo el humo de algún que otro porro.
Con este breve trabajo intentaré sacar a colación sólo aquellas cuestiones en torno a las que existe un mayor acuerdo, huyendo tanto del tremendismo de unos como de la frivolidad de otras.
HISTORIA DEL CONSUMO:
Los restos más antiguos fueron encontrados en China y datan de unos cuatro mil años antes de Cristo.
Distintas culturas de la antigüedad han usado ésta sustancia para sus ritos religiosos, como remedio medicinal o con un carácter más lúdico. Existen referencias al respecto en las religiones védicas, brahmánico o budista y es sabido que fue consumido por egipcios, escitas, persas, etc.
S e consumía en forma de sahumerios, consistente en respirar el humo procedente de trozos de hachís colocados sobre brasas o piedras calientes. Generalmente se trataba de un consumo controlado, limitado a determinadas personas y solo en ciertas celebraciones.
Con el avance del cristianismo su uso se fue restringiendo y relegando a países de Asia y África, que lo empleaban con un sentido medicinal religioso y lúdico. En occidente se fue restringiendo su uso terapéutico hasta quedar en manos casi exclusivamente de brujos.
A mediados del pasado siglo, su consumo en occidente se reducía a grupos aislados de artistas, entre los que cabe citar el conocido club des hachishiens, integrado, entre otros, por Baudelaire, Gautier, Delacroix, Nerval, etc.
En los años sesenta, con el auge experimentado por la contracultura psicodélica y hippy, el consumo de cannabis se extendió entre los jóvenes americanos y europeos afines a estos movimientos.
En los países de Oriente Medio y Norte de África se ha usado tradicionalmente como droga social equivalente al alcohol en occidente, aunque su consumo es ilegal en la mayoría de ellos.
En nuestro país no es una droga tan novedosa. Por nuestra climatología sabemos que es cultivable en el N.O.A., al extremo de que en el presente año la policía de Tucumán descubrió una plantación con 325 plantas y miles de semillas cuyo fin era extender su cultivo con fines ilegales.
SOGAS DE CÁÑAMO:
La cannabis sativa ha sido utilizada para la fabricación de cuerdas, sogas, bolsas etc. cuya fibra constituía la materia prima, por lo que tuvo una importante producción industrial hasta mediados del siglo en que la competencia de las fibras artificiales se fue imponiendo. El cañamón (semilla) se sigue utilizando como alimento para pájaros. Algunos grupos sociales pro defensa del cannabis han llegado a publicitar el uso de prendas de cáñamo con el agregado de ser ecológicas, teniendo como telón de fondo una posición de defensa de la planta.
EL CANNABIS COMO FÁRMACO:
Diversas culturas de la antigüedad usaron el cannabis por sus supuestas propiedades medicinales. Muchas de ellas resultaron ser falsas, o la medicina ha ido encontrando remedios más eficaces. Otras no se han estudiado suficientemente.. En la actualidad se propone su utilización para dos tipos de afecciones, principalmente:
* Por sus propiedades antieméticas, se usa un fármaco análogo para aliviar las náuseas y vómitos de enfermos de cáncer tratados con quimioterapia.
* En pacientes de SIDA, se cree que puede ser útil para estimular el apetito e inhibir las náuseas.
REPASO A LA BOTÁNICA :
El cannabis o cáñamo es una planta herbácea de ciclo anual cuya denominación botánica es Cannabis Sativa. Es una planta dioica, con espécimen masculino y femenino. Su tamaño oscila entre uno y tres metros, aunque en condiciones favorables puede alcanzar una altura de cinco.
El principal responsable de los efectos experimentados tras su consumo es el THC (delta - 9 - tetrahidroxicannabinol). La concentración de este elemento es similar en las plantas masculinas y femeninas.
Los derivados del cannabis consumido por sus efectos psi coactivos son, sobre todo, dos: hachís y marihuana.
HACHÍS:
Producto elaborado a partir de la resina que se almacena en las flores de la planta hembra, prensada tras su recolección hasta formar una pasta de color marrón (de donde viene la denominación coloquial de chocolate).
La pasta es fácilmente adulterada a fin de enmascarar la poca resina de cannabis, para lo cual se emplea cualquier sustancia que valla bien con su aspecto y consistencia.
Se consume fumado, mezclado con tabaco rubio, en un cigarrillo conocido como porro o canuto.
Contiene proporciones de THC superiores a las de la marihuana, por lo que su toxicidad es potencialmente superior.
MARIHUANA:
Preparado que se elabora a partir de las flores, hojas y tallos pequeños de la planta, triturados una vez dejados secar. Es una forma de presentación típicamente americana. Se consume fumada, sola o mezclada con tabaco rubio.
El principal productor de marihuana es Norte América, mientras que el hachís es producido principalmente por países asiáticos y del mediterráneo, tales como Afganistán, Pakistán y Marruecos.
¿QUÉ FUMAN QUIENES FUMAN?:
Todas las drogas que se encuentran en el mercado negro están sometidas a proceso severo de adulteración. Es el sistema más eficaz a disposición de los traficantes para multiplicar sus beneficios. Llos derivados del cannabis no son ajenos a éste proceso. Llegando a combinar con estiércol, alquitranes, goma arábiga, leche condensada, clara de huevos, etc., con algo de hachís.
VIAJE AL INTERIOR DE LA PLANTA :
Se llama principio activo de una droga a aquel de sus componentes químicos que da cuenta de los efectos experimentados tras su consumo. En el cannabis se han aislado unos sesenta compuestos químicos con efectos psi coactivos (capacidad para alterar el funcionamiento habitual de nuestras neuronas). Se les conoce como cannabinoides.
El más importante es el THC, al que se atribuye la mayor parte de sus efectos. En 1.964 fue aislado e identificado por los investigadores de Israel Mechoulam y Gaoni. , quienes lograron sintetizar su estructura química entre 1.965 y 1.967.
El THC tiene unas características que lo hacen peculiar. Por una parte, es muy soluble en grasa, por lo que tiende a acumularse en los tejidos adiposos del organismo. Por otra parte tiene una vida media aproximada de siete días, lo que significa que una semana después de su consumo, el organismo no ha conseguido eliminar más que el 50 % de la sustancia.
En consecuencia, si una persona consume derivados del cannabis todas las semanas, no habrá tiempo para que la droga se elimine completamente, por lo que ésta se irá acumulando en sus tejidos grasos, fundamentalmente en el cerebro.
LO QUE OCURRE AL FUMAR: DE VACACIONES POR EL CEREBRO.
Todas las drogas tienen en común que, una vez introducidas en el organismo, llegan al cerebro a través de la sangre produciendo allí los efectos que las caracterizan.
Lo que distingue a los derivados del cáñamo es que, debido a la apetencia del THC por los tejidos grasos, es rápidamente absorbido por el cerebro (órgano con un gran componente graso) y se va acumulando en él, desde donde se va eliminando lentamente.
De ahí que, en personas que consumen cannabis con frecuencia, durante períodos largos de tiempo, se produzca una constante retroalimentación: antes de que el THC consumido se haya podido eliminar, ya está el cerebro recibiendo y almacenando nuevas dosis.
Esta particularidad explica buena parte de los efectos que esta sustancia tiene sobre el organismo de los consumidos.
La fijación de THC por el cerebro puede provocar alguno de estos efectos:
* Entorpece la memoria, sobre todo la memoria a corto plazo, lo que dificulta la retención de cuanto se haya vivido bajo los efectos de la droga.
* Altera la capacidad de concentración.
* Interfiere los procesos de aprendizaje.
Cuando se trata de adolescentes, estos efectos pueden afectar seriamente los procesos de maduración y desarrollo en que se encuentran inmersos. A fin de cuenta, los cambios que tienen durante esta etapa exigen un funcionamiento a pleno rendimiento de la capacidad del joven. Y, para ello, un cerebro capaz de funcionar al cien por cien de sus posibilidades es la condición más adecuada. La “manía” del THC de permanecer tanto tiempo en el cerebro, no parece ser de gran ayuda.
¿DEPENDENCIA? :
Como cualquier otra droga, los derivados del cannabis pueden generar dependencia psicológica, entendiendo por tal la dificultad para disfrutar de la vida y hacer frente a sus exigencias, si no se está bajo los efectos de la sustancia. El cannabis no parece dar lugar, sin embargo a dependencia física, aunque se han descrito ciertas reacciones de abstinencia en usuarios crónicos al interrumpir el consumo, caracterizada por ansiedad, irritabilidad, pérdida del apetito, temblores e insomnio.
DEPRESOR DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL:
El cannabis ha sido clasificado de diversas maneras. En la actualidad se tiende a considerarlo como depresor del SNC. De hecho sus efectos son, en cierta medida, similares a los del alcohol, aunque con una actividad específica sobre la percepción que recuerda a la producida por los alucinógenos. (Razón por la que, en ocasiones, se los clasifica entre los “alucinógenos menores “ ).
Como se consume por vía fumada, es rápidamente absorbido por los pulmones, y llega al cerebro en un corto período de tiempo.
Los efectos comienzan a notarse en pocos minutos del consumo, alcanzando su pico máximo al cabo de unos treinta minutos, con una duración de dos a tres horas.
Los efectos de la borrachera cannábica, son los siguientes:
* Aumento del apetito,
* Sequedad de boca.
* Enrojecimiento de la conjuntiva de los ojos.
* Brillantez de la córnea.
* Taquicardia.
* Sudoración. 6
* Moderada analgesia.
* Somnolencia.
* Des coordinación motora.
* Falta de expresión mímica.
EN EL PLANO PSICOLÓGICO:
* Cierta sensación de euforia.
* Relajación.
* Desinhibición.
* Cambios sensoriales y perceptivos.
* Sensación de que el tiempo discurre con más lentitud.
* Hilaridad inmotivada e irrefrenable (una especia de carcajada estúpida).
* Dificultad para expresarse con claridad.
* Alteración de la memoria a corto plazo y del aprendizaje de tareas complejas.
Ninguna droga provoca siempre, y en toda situación, las mismas experiencias. Sus efectos generales varían en función de diversas circunstancias:
* Variedad de la planta (en el caso de que se trate de sustancias de origen botánico).
* Composición y riqueza del producto (contenido en principios activos).
* Personalidad del consumidor.
* Experiencias previas con la sustancia.
* Frecuencia del uso.
* Ambiente de consumo (personas, espacio físico, etc.).
¿MI SALUD CORRE ALGÚN RIESGO? :
HABLEMOS DE HECHOS
Voy a intentar desbrozar aquella información respecto a lo que existe un mayor consenso entre los investigadores, a fin de que cada cual sepa a qué atenerse y sea capaz de tomar decisiones libres, es decir, informadas.
ALTERACIONES ORGÁNICAS:
SISTEMA RESPIRATORIO
Al tratarse de una sustancia que se fuma, sería difícil que no tuviera algún efecto sobre las vías respiratorias.
Sobre todo si tenemos en cuenta que, para experimentar al máximo sus efectos, los consumidores inhalan profundamente el humo, lo retienen el máximo de tiempo posible en los pulmones, no usan filtros y fuman el cigarrillo hasta el final. Además, los usuarios de ésta droga suelen ser fumadores de tabaco, por lo que los riesgos se multiplican.
Entre los trastornos respiratorios descritos con más frecuencia, podemos citar:
* Bronquitis crónica.
* Enfisema pulmonar.
* Cáncer de pulmón, para el que el cannabis sería un factor de riesgo adicional al tabaco.
IMPACTO PSICOLÓGICO:
Dificultades de aprendizaje.
El uso más o menos frecuente de derivados de cannabis puede perturbar el funcionamiento psíquico, interfiriendo la memoria a corto plazo y los aprendizajes complejos.
Trastornos psiquiátricos:
En personas predispuestas puede desencadenar trastornos mentales como, por ejemplo, brotes esquizofrénicos.
OTROS RIESGOS:
* Es posible que incida sobre nuestro sistema inmuno lógico, reduciendo la capacidad defensiva de nuestro organismo frente a las infecciones.
* Puede, asimismo, influir sobre el proceso de espeermatogénesis, disminuyendo el número y la movilidad de los espermatozoides.
* Generalmente es consumido con alcohol, lo que multiplica los efectos de ambas sustancias. Su combinación puede dar lugar a lipotimias, como consecuencia de la acción vaso dilatadora del alcohol y del aumento en el consumo cerebral de oxígeno que provoca el THC. El cerebro necesita más oxígeno, y dispone de una cantidad menor del mismo. Cuando una persona consume derivados de cannabis mientas se encuentra bajo los efectos del alcohol, es frecuente la aparición de vómitos.
CANNABIS AL VOLANTE
A pesar de la rutina con la que tras algunos años de práctica lo hacemos, conducir un automóvil o una motocicleta es una actividad francamente compleja. Se requiere tener la mente ágil para interpretar de manera correcta diversos estímulos que se presentan simultáneamente, tener buenos reflejos para reaccionar adecuadamente y a tiempo ante cualquier imprevisto, ser capaz de coordinar la vista, los brazos y las piernas de una manera fluida, etc. Facultades todas ellas que exigen que nuestro cerebro esté en forma.
El sueño, el cansancio, la enfermedad y cualquier otra situación que comprometa nuestra lucidez mental, interfieren negativamente nuestra capacidad de conducir.
Y, cómo no, la presencia de drogas en nuestro cerebro. Todas las drogas actúan sobre el cerebro, modificando su comportamiento normal. Y, de este modo, perturban la capacidad para practicar tareas complejas como conducir.
En particular, el cannabis afecta a nuestra habilidad para conducir de diversas maneras:
* Dificulta la coordinación motora.
* Disminuye la capacidad de reacción, alargando el tiempo que transcurre desde que se presenta un imprevisto hasta que reaccionamos.
* Hace más lenta la toma de decisiones, lo cual a una velocidad de 100 kms/h. es,
a todas luces , un riesgo excesivo.
* Distorsiona la capacidad para percibir con claridad los peligros potenciales con los que nos podemos encontrar.
* Al consumir generalmente combinados con alcohol, se agravan todas estas alteraciones.
Ante un ejercicio tan complejo y arriesgado como conducir, cualquiera sabe en cuantos accidentes de los que los fines de semana son protagonizados por jóvenes habrá estado al volante el cannabis, solo o combinado con alcohol.
DE ESPALDA A LA LEY
La venta de derivados del cannabis está prohibida en nuestras leyes.
Para su adquisición es preciso entrar en contacto con el mercado negro. Un mercado siniestro en el que mafias cada vez más poderosas obtienen ingentes beneficios económicos a costa de la salud de la población, sobre todo de las personas más jóvenes.
Es un mundo sórdido, construido peso a peso con el dinero de los consumidores de unas y otras drogas, y que ha ido diversificando sus fuentes de ingreso hacia las diversas ramas del crimen organizado: tráfico de armas, trata de blanca, etc.
Redes internacionales que comercian sin ningún escrúpulo con la vida humana.
Los cárteles de la droga están aumentando el poder económico y la influencia política. Paralelamente a la “globalización” del uso indebido de drogas, han aumentado también la internacionalización y la cooperación entre los cárteles.
Hay también pruebas concluyentes de que las organizaciones de narcotraficantes están participando cada vez más en otras formas de delincuencia organizada y violenta, utilizando técnicas complejas y modernos sistemas de comunicación.
Las organizaciones delictivas controlan las drogas desde las fases de cultivo y
Producción hasta las de almacenamiento y distribución.
OFERTA, DESEOS Y POSIBILIDADES DE ACCESO.
La mayoría de nuestros jóvenes han recibido oferta de cannabis y saben donde obtener dicha droga.
Sin embargo, la proporción de quienes manifiestan interés por probarla es reducida e inferior al de los experimentadores.
Tal hecho pone de manifiesto, que una parte importante de las experiencias tiene lugar en situaciones de presión ambiental o de grupo.
DESPENALIZACIÓN
Nuestras leyes prohíben el consumo y el tráfico.
Es cierto que la prohibición ha añadido diversos problemas a los ya de por si ocasionados por el uso inadecuado de droga. Entre ellos la creación de un mercado negro que mueve en la actualidad tantos miles de millones que su capacidad de corrupción es difícilmente resistible.
No está tan claro, sin embargo, que la mera despenalización resolviera todos los males. Es ésta una polémica que desata tantas pasiones que, a veces el debate se convierte en un “despiplume”, más que en una confrontación de argumentos lógicos. Lo cierto es que todas las hipótesis están sobre la mesa.
TEORÍA DE LAS INCORPORACIONES
Las drogas “nuevas” se incorporan en su momento con niveles bajos, se expanden y, llegado cierto límite, se estabilizan o retroceden, dejando paso a otras “más nuevas”.
Falto de su connotación política e ideológica previa, el hachís y la marihuana empiezan a convertirse en cosas de poca importancia, productos del aburrimiento y hasta de mal gusto. Sin su aura de transgresión y modernidad, el porro deja de ser divertido, heroico y herético.
Y al perder esos ingredientes pierde buena parte de su valor ceremonial.
EL MECANISMO DE LA ESCALADA.
Metáfora aplicada al proceso por el cual se iniciaba en el consumo de drogas (generalmente, derivados del cannabis) y del que se progresaba fatalmente hasta otras drogas más “duras” como la cocaína y la heroína.
El cada vez mayor conocimiento de la realidad ha permitido matizar esta secuencia. Hoy sabemos que no existe un encadenamiento bioquímico por el que de una sustancia se deba ir pasando necesariamente a otras más adictivas.
Parece más razonable hablar de una relación sociológica entre los distintos consumos. Así aquellos adolescentes que hicieran un consumo más intenso y precoz de alcohol y tabaco, tendrían más probabilidades de iniciarse en el consumo de cannabis y, a su vez, de interesarse por el consumo de otras drogas ilegales. Estos nuevos consumos se suman a los anteriores y los refuerzan, creando una realidad de poli consumo.
HAZ LO QUE QUIERAS!
Libertad es poder decir Si o No; lo hago o no lo hago, digan lo que digan mis jefes; esto me conviene y lo quiero, aquello no me conviene y por lo tanto no lo quiero. Libertad es Decidir, pero también, no te olvides, darte cuenta de que estás decidiendo. Lo más opuesto a dejarse llevar, como podrás compren
Y para no dejarte llevar no tienes más remedio que intentar pensar al menos dos veces lo que vas a hacer; sí, dos veces, lo siento, aunque te duela la cabeza...
La primera vez que piensas el motivo de tu acción la respuesta a la pregunta:
¿Porqué hago esto?, es el tipo de lo que hemos hablado últimamente; lo hago porque me lo mandan, porque es costumbre hacerlo, porque me da la gana.
Pero si lo piensas por segunda vez, la cosa ya varía. Esto lo hago porque me lo mandan, pero... ¿por qué obedezco lo que me mandan?
APRENDER A SER DIFERENTE.
A veces cuesta mantener las propias decisiones, cuando quienes nos rodean se comportan de otro modo. Es en esas situaciones en las que se ponen a prueba nuestras habilidades.
En cada situación, podemos poner en práctica esta secuencia:
* Tener claro lo que pensamos y sentimos de la conducta que nos proponemos.
* Comenzar nuestra respuesta sin disculparnos por ser diferentes, y rechazando que cualquiera sea “menos” que otros por no actuar de una determinada manera.
* Mostrar las propias preferencias con energía, pero sin necesidad de convencer a los demás de que deben actuar como nosotros lo hacemos.
* Aclarar siempre que no se rechaza a la persona, sino la conducta que nos propone.
TAL COMO ERES.
Hombres y mujeres somos seres sociales.
Sin los demás (familia, amigos, compañeros, vecinos, etc..), sin el grupo, sin la sociedad, dejaríamos de existir.
De nuestra habilidad para relacionarnos depende, en gran medida, nuestra capacidad para disfrutar la vida.
Imagina una persona que siempre tenga que hacer lo que sus compañeros digan, porque no se siente capaz de mostrarse tal cual es, de ser uno mismo.
Verá muy limitada sus posibilidades, porque no se atreverá a expresar su propio estilo.
Estaríamos ante un comportamiento pasivo que pone a la persona en manos de la voluntad ajena.
* Existe por otra parte, personas que creen tener siempre la razón, que no se sienten cómodos si no se salen con la suya, y no permiten que los demás expresen sus propios puntos de vista.
Es lo que conocemos como comportamiento agresivo, que hace bastante tensa las relaciones sociales.
* Está por último, lo que llamamos comportamiento asertivo: es la habilidad para expresar nuestras emociones, para exigir que se respeten nuestros derechos,
sin pretender estar por encima de los demás, ni dejarnos llevar pasivamente por ellos.
Es la capacidad para mostrarse uno como es, de actuar de acuerdo con su propio estilo, sintiéndose orgullosos de lo que le diferencia, y a la vez solidario con los demás.
Este estilo de conducta nos ayuda a ser felices y a hacer felices a las personas con las que nos relacionamos.
Dr. Juan Carlos Schurig Terraf.
Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona. España.
Drug Issues Specialist de PHARE (Project Demand Reduction Directorate
General of External Relations COMMISSION OF THE EUROPEAN COMMUNITIES.
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