El presente trabajo tiene como finalidad ayudar a dar un poco luz al tema de las drogodependencias, buscando elementos comparativos con otras naciones que padecen éste flagelo desde hace más años y que hoy implementan políticas sociales y sanitarias mucho más efectivas. Mencionando errores y aciertos al tiempo mostrando la gran similitud en la evolución del proceso epidémico que representan las drogas en un mundo global izado.
Quiero destacar que mi experiencia laboral en materia de drogodependencia nace en 1982 desde España y particularmente desde la ciudad de Barcelona, extendiéndose con los años a otras naciones de Europa occidental y Oriental como consecuencia de la caída del Muro de Berlín y los programas realizados dentro de las ex República Checa.
En los años sesenta el tema de la droga en Argentina y España estaba circunscripto a las drogas legales y algo menos a las anfetaminas, barbitúricos y morfina. Los controles de farmacia no eran como los de hoy y existía una cierta desviación del consumo legal de morfina que no constituía un consumo problemático social, sino individual.
Los consumidores eran básicamente enfermos crónicos, personal sanitario y personas con dinero que conseguían las recetas para morfina.
Recordemos que la primera epidemia de consumo de heroína en EE.UU. de los años 20 , fue esencialmente femenino, de modo parecido se dio en España en los años 60, era un grupo minoritario de personas consumidoras que no causaban ningún tipo de problema social.
Referente a la marihuana hasta los años 60 se hacía un consumo relativamente extendido y tolerado en España, el cual se fumaba directamente o mezclado con tabaco .
En España la “era moderna” de las drogas comienza en el año 1.973. Se pudo constatar que la curva de consumo de cannabis es muy parecida a la curva de consumo de heroína, solo que un poco anterior .Tiene una fase de valle y desciende levemente, es una especie de curva que nos da el consumo de cocaína, solo que es una curva mucho más elevada, con muchos más consumidores en términos absolutos y ocurre un poco antes. Es decir, es precedente al fenómeno de la curva, y la fase epidémica del cannabis a la de heroína. Es como si históricamente el cannabis hubiera abierto el camino para la fase epidémica siguiente que fue la de la heroína, con lo cual no quiero establecer una relación causal entre una y otra, sino limitarme a destacar que hay una especie de sucesión de etapas históricas que muchos países ha pasado.
El factor precio es importante ya que de estudios españoles se destaca el aumento del consumo en éste país con respecto al resto de los europeos dado su bajo precio. Siendo esto motivo de que los países europeos presionen a España para que produzca un cambio en la legislación tendiente a la penalización mayor del consumo.
Siendo el consumo de cocaína un elemento configurador más del discurso social, no debe hacerse al margen de otras drogas, e incluso de la heroína que hoy por hoy no representa un problema social en nuestro país. Hay un tema, hay un discurso hay una respuesta que se da desde las situaciones a éste problema y en medio tenemos la evolución del consumo con dos curvas, una de incidencia y otra de prevalencia. La cronología y una serie de factores es lo que analizaremos:
En nuestro país se da un consumo de cocaína y en mucha menor medida de heroína, que comenzó hace más de diez años con una fase “elitista” y en grandes ciudades. Se puede constatar que la curva de incidencia y de prevalencia tienen comportamientos diferentes, las personas que hayan manejado datos de prevalencia e incidencia sabrán que son datos que pueden darse en la práctica y dependen del tipo de infección y/o enfermedad de que estemos hablando, es decir que puede ocurrir que la curva de incidencia (es el nº. de casos que se incorporan durante un período de tiempo , ejemplo. una año), esté descendiendo y que la de prevalencia (nº de casos total en un momento determinado), esté incluso subiendo o estable. Ello se debe simplemente a que todos los nuevos casos que se incorporan lo hacen como definitivos a la tasa de prevalencia. En otro momento, puede que la curva de prevalencia esté bajando y reduciendo porqué aunque haya una nueva fase epidémica que signifique un nuevo incremento de consumidores, puede que el nº. Total de consumidores esté descendiendo, porque puede ocurrir que el nº de los que salen sea mayor que el de los que entran, “a pesar de que el nº sea mayor”. Preguntamos: ¿asciende o desciende el consumo? La respuesta dependerá si se entiende en términos de incidencia o prevalencia. Si se entiende como nº medio durante un período determinado, a fecha determinada o si se entiende por el nº total de los que están en tratamiento o sin tratamiento. También depende de la naturaleza de esos factores. Conclusión: se hace necesario considerar la diferencia entre incidencia y prevalencia.
En la primera fase de carácter ELITISTA, en el cual el consumo se vincula a grupos de status medio alto, con la condición de estudiante de estudios superiores. Hay un factor explicativo importante que es la creencia o no creencia en una especie de contracultura, en una serie de argumentos que maneja esa contracultura, que se suele acompañar de libros como: “Droga - Revolución o Contrarrevolución”, (Burroughs, cartas de Yague, etc.), libros y textos leídos por un determinado sector que deduce una especie de modelo intelectual de relacionarse con las drogas. La heroína se relaciona mucho con el consumo de alucinógenos y con el consumo de anfetaminas. La gente que comienza consumiendo heroína lo hace dentro del contexto complejo cultural que asocia a las otras sustancias mencionadas. Aparte de anfetamina y alucinógenos se asocia lecturas y comportamiento que constituyen ritos de iniciación grupal vinculada o no a movimientos políticos de oposición o marginadas de los procesos sociales. Pero no marginada porque esté viviendo en una villa miseria, sino por el lugar que ocupa en la sociedad en que vive.
La fase EPIDÉMICA suele presentarse entre los cinco y diez años posteriores y es la fase en donde se producen la mayoría de las incorporaciones. Estas incorporaciones se producen en personas que tienen una determinada edad (17 a 22 años), y es en éste núcleo donde se concentra la fase epidémica.
Las curvas de incidencia y prevalencia siguen subiendo al mismo tiempo, debido a que todas las nuevas incorporaciones se dan dentro. Pero ahora las nuevas incorporaciones son personas de barrios, clase media, trabajadores, procedentes de familias relativamente integradas, un historial de relativo fracaso escolar, de los que dejan inconcluso sus estudios secundarios, de los que no quieren o pueden estudiar, de los que no consiguen un empleo.
Si a ello se agrega un marco de tolerancia porque la transición política hacia la democracia obliga al logro de todas las libertades, de que todo lo que antes estaba prohibido ahora es bueno (hay todo un discurso en ese sentido). Es en éste contexto donde se suelen producir la incorporación epidémica más visible en cantidad de personas de clase media baja, trabajadora e incluso clases totalmente integradas.
¿Por qué ocurre ésta incorporación masiva?
De entrada se pueden dar situaciones curiosas y suelen presentar características similares en naciones diferentes como España y Colombia.
Pareciera que se presentan antes en países desarrollados y van sucediendo luego en países subdesarrollados y no necesariamente ligado al “aperturismo político” post - dictaduras, sino más bien ligado a un nivel de desarrollo económico. Por ello en los países ocurre en distintos momentos y a menor desarrollo más tarde comienza la fase epidémica.
En conjunto tiene como elemento común la existencia de una cultura previa (universitaria) que deslumbra al conjunto de jóvenes en la sociedad. Posteriormente viene la incorporación masiva que ya no se hace con toda la ideología contra cultural, solo se hace por deslumbramiento de esa gente muy lista que procede de centros universitarios y grandes ciudades que conocen las sustancias que incitan curiosidad .
En la fase marginal se dan las incorporaciones de sujetos marginales al mundo de las drogas y de forma masiva. Se crea un espacio ilegal que es el de los consumidores de droga relacionados con la comisión de delitos.
Se crea un modelo de identidad que por encima de clase social tienen en común una rebelión hacia los poderes establecidos.
En los centros de menores sin una clara política de tratamiento y reinserción social se corre el riesgo de desarrollar una incorporación en la pirámide social de arriba abajo y por fases, con un elemento central que es la epidemia.
TIPO DE RESPUESTA ASISTENCIAL:
Primera fase:
Mientras se desarrolla la fase de epidemia no existe una respuesta asistencial en nuestra sociedad acorde a las necesidades.
Los pocos centros existentes poseen baja respuesta.
Los servicios sociales no saben que respuesta dar al problema de las drogas y los servicios de asistencia primaria lo que más pueden hacer es remitir al paciente a un psiquiatra y éste lo remite a un hospital donde quizás sepan hacer una desintoxicación.
A éste tipo de respuesta yo le llamo una “no existencia de respuesta” que trae aparejada una respuesta posterior “no apropiada”.
Algunos psiquíatras intentan dar una respuesta profesional técnica basados en sus conocimientos tradicionales sobre alcoholismo que trata un nuevo fenómeno.
Entonces de forma espontánea aparecen organizaciones No Gubernamentales como cultura de la emergencia del fenómeno ejemplo. : EL PATRIARCA, que se entienden dentro de una carencia de respuesta mientras se da el “accidente”. Aparecen personas que dicen tener una preparación en el tema y resultan ser estafadores y nadie se da cuenta de ello ya que la sociedad no tiene experiencia en la nueva epidemia. La respuesta si se hace de forma espontánea, aun con la buena voluntad de los afectados y familiares, ayudados o no por profesionales, carece de efectividad si no es vertebrada desde el Estado.
El Patriarca nace y se desarrolla desde Francia a España y el mundo cuando nadie sabe como enfocar el tema. En España apareció junto a la epidemia en 1.985 con más de 50 comunidades terapéuticas y en el extranjero con 3.500 centros en régimen de internado, es decir muchas veces más que la capacidad de la comunidad terapéutica estatal del momento. El Patriarca llego de la mano de un grupo de padres desesperados que aportaron capital. El fenómeno de los evangelistas es similar y responde a mismo fenómeno.
La respuesta que hoy vivimos es espontánea por parte de la sociedad y por parte de los profesionales que se auto forman su propio proceso de creación de los dispositivos.
¿Qué produce ésta espontaneidad? :
Un fraccionamiento de alternativas incompatibles entre sí, un fraccionamiento de respuestas en las que unas se creen buenas y las demás malas, que introduce en las familias de los drogo dependientes un peligroso mensaje: que hay buenos y malos profesionales, que yo soy el bueno y los otros son los malos. Lo que arrastra un índice de fracasos muy fuerte.
Es importante estar preparados para que el día en que el Estado se decida a crear un Plan Nacional de lucha contra las drogas que vértebra todas las estructuras de educación y salud nos encuentre lo mejor organizados para ser integrados en su conjunto, evitando el fraccionamiento, las estructuras paralelas, la espontaneidad, las rivalidades profesionales, etc. Que permita poner en marcha una red de atención y acogida, vinculada a una red de centros tipo CAP (Centros de atención primaria) .En fin que cada uno no valla por su cuenta, para que las atenciones y derivaciones funcionen adecuadamente, superando el nivel local y la confianza personal en un profesional o centro.
La creación de los Programas de Objetivos intermedios:
Elemento importante en la respuesta asistencial es la creación de los programas de apoyo sanitarios, educación para la salud, etc.
Evolución del Discurso Social:
* Discurso Periférico: Dice: La droga es el gran Problema, el problema más importante de la sociedad. Se dramatiza, entre la familia y amigos se preguntan si saben donde se venden, etc. Todo se hace en base a preguntas. En ésta primera fase se obtienen cifras muy bajas, de cero a 1 al 3 %, es decir que la incidencia real para el ciudadano común en escasa.
Con los medios de comunicación social pasa lo mismo es el discurso periférico el que domina: “esto es terrible”, “terrorífico”, etc., pero está fuera de mi contexto, no me va a afectar a mi. Es decir “yo” no me voy a ver afectado por el problema de las drogas. En el caso es algo que si lo quiero explicar, lo haré en términos de fuera. Siempre hablaré de “aquellos”, lo que está allí, lo que me han contado, lo que se dice.
Se pone de ejemplo a EE.UU., España, etc., no hay protagonistas sociales, el único es: el toxicómano lejano.
* El Discurso Técnico: Nace a partir de la creación de una respuesta espontanea y sobre datos de encuestas. Cuando se constata que alguien de la familia inmediata o barrio consume droga o le han ofrecido. Empiezan aparecer cifras altas, es decir justo después de la fase epidémica. La sociedad empieza a percibir que tiene un problema real y que existe.
Incluso las personas mayores refieren conocer de consumo y /o venta de drogas y comienzan a sentirse involucradas aunque sea simplemente al salir a la calle y enterarse. Es entonces en que la sociedad pone sus ojos hacia una respuesta técnica, dejando atrás el discurso abstracto de los medios de comunicación social. Es el momento en que debe ponerse en marcha UN Plan Nacional, el intento de reorganizar todos los recursos y los protagonistas son los profesionales que dan datos y estadísticas y se empieza a saber lo que son y como actúan las diferentes drogas.
* El Discurso Estético: En éste proceso se puede dar un estado de frustración de fracaso social, es decir lo técnico se percibe como algo que ha fracasado, no hay suficientes recursos, no se curan de fondo, recaen, etc.
Curiosamente este tipo de sentimiento se produce cuando la respuesta técnica es efectiva, lo que demuestra que los discursos sociales no se mueven ajustados a la realidad, sino por otras dinámicas. Solo se sienten satisfechos los usuarios de los servicios creados, no el público en general.
La causa se debe a que la respuesta técnica se dirigió a los usuarios, la respuesta estética se dirige al resto de la sociedad. La aparición de personajes públicos en ese espacio es un uso que nadie critica dado que el discurso social ya está articulado para recibir el mensaje de personas “importantes” que dicen “cosas” sobre las drogas, ese es un mensaje que solo está tranquilizando a la opinión pública que ya tiene problemas. El riesgo es de que el discurso social estético produzca un efecto negativo sobre el discurso técnico creando una crisis con reducción importante de los recursos económicos destinados a la atención, prevención y reinserción social de los drogo dependientes. Es cuando los afectados dejan de importar porque para el Discurso Social, las Declaraciones Estéticas pesan más que una reivindicación de los afectados que solo obtendrían tres líneas en un periódico.
Dr. Juan Carlos Schurig Terraf - Master en Drogodependencias por la Universidad Central de Barcelona. Drug Issues Specialist.of Commission of the European Communities.
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